miércoles, 21 de septiembre de 2011

Europa - Día 14 y 15 - Mykonos

Salimos bien temprano (a las 4 de la matina) hacia el aeropuerto de Tel Aviv junto a Shoshana y Moshe. Llegamos súper bien. Menos mal que fuimos con ellos, porque sino hubiera sido fatal. Las distancias en el aeropuerto este son fatales. Cuadras y cuadras entre cada terminal.

Tomamos el primer avión hacia Atenas, combinamos con el que a Mykonos (todo el bajón de las maletas y la seguridad por dos) (pa' salir de Grecia, pa' ir a Mykonos).

Nos toco primera fila por primera vez pero lamentablemente el vuelo era de solo 30 minutos así que el disfrute se vio disminuido, pero no tanto ;)

A la llegada nos vino a buscar Panos, el dueño del Hotel Aeolos, así que en dos minutos estábamos ahí. Bonito, linda pileta, privacidad, desayuno modesto (ya vendrán tiempos mejores).

Nos alquilamos una motito por los dos días, así podíamos recorrer la isla y muchas de las playas que nos recomendaron.





Así de toque nos fuimos a perder por las calles de la isla, que son muchas y están señalizadas en griego (obvio, no?). Compramos fiambre y nos hicimos unos sanguchitos honestos de jamón y queso.


Paramos en un par de playas que nos parecieron lindas. El agua aquí es muy limpia, transparente como el agua mineral, pero bastante fría. Tam se metió al agua a pesar de eso. Magia, lo se. Lo que es querer!






Luego volvimos al hotel, arreglamos huevadas, ducha (se tapó la cañería del baño así que se inundó un poco el piso) (igual que en casa, la pucha!) y nos fuimos para Mykonos Town, también conocida como Little Venice (creo).










El pueblito es muy lindo y particular. Todo blanco y azul, casitas del mismo estilo, muy a lo casa pueblo de Uruguay (o al revés). Según nos dijeron la idea era mantener el estilo tradicional de construcción de "hace mucho tiempo" así que se hizo una ordenanza municipal para forzarlo. La explicación no es muy poética pero no por eso deja de ser verdad.

Comimos unos pita gyros en un bolichón que encontramos. Los pita gyros son unas pitas con cerdo o pollo adentro y un montón de verduras con papas fritas, en forma de cucurucho.

Boludeamos un poco, disfrutamos de la vista y luego nos fuimos de vuelta al hotel, en motito!

Al otro di nos organizamos un poco mejor. Compramos el ticket del ferri de regreso y luego nos fuimos lejos, A unas playas del otro lado de la isla.








Kalo Livadi fue la mas linda. Tranquila, con poca gente, algo de topless (mucho ruido y pocas nueces) y un lindo mar.









Luego fuimos a Kalafatis, comimos en un restaurante de la playa y luego fuimos al mar. Una cagada. Lleno de piedras y algas. Te rompías los pies al caminar, y no me vengan con la mentira de meterse con ojotas. Eso no es hacer playa. Para meterme con ojotas me quedaba en casa. Igualmente, con queja y todo, me metí igual. Si nadás zafa. La cuestión es no pisar mucho.







Volvimos y fuimos a recorrer el pueblo, pero de día. Mas tranquilo estaba. Me compré unos anteojos para zafar del sol. Esta heavy la mano.






En el fin de semana que nosotros estuvimos hubo al menos 3 cruceros,
y poblaban la  vista del puerto por donde uno mirara.



Desde adentro de un molino

La ruta

Merendamos y devolvimos la motito. Nos llevaron al hotel por suerte. Las distancias acá no son cortas y tenés que patear a lo loco. Hicimos un poco de fiaca y fuimos a comer al pueblo, esta vez sin moto. Mierda que se camina. El hotel estaba arriba de la montaña así que bajar al pueblo fue una fiesta pero la vuelta, de noche, por los caminitos paupérrimamente iluminados fue matadora.

Ah, estaba en el morfi. Comimos unos Sanguchitos hechos a medida y miramos el mar un poco. Hermoso lugar. Realmente precioso.

Más allá de la cultura, la diferencia que veo con Israel es el avance tecnológico. Israel da cátedra en materia de organización y manejo de contratiempos.

Muy bonito el Aeolos Hotel. 

Contestando mails al lado de la pile, mientras yo me bañaba...



Volvimos y dormimos. Casi de toque, porque habíamos caminado un montón y el día había sido larguísimo.

Nos levantamos y aquí estamos. Tomando el ferri a Atenas. Mykonos solo queda en nuestra memoria y en las fotos que hayamos sacado.

Ah, Tam se tomó un té en el ferri a Atenas y encontró una moneda de € 0.50. Ahora si!

Fotos agregamos luego porque estamos en Atenas a las corridas. Tenemos muy poco tiempo y tenemos que aprovecharlo. Encima hoy hay paro de transporte. Nuestro único día acá y con paro. Ya les contaremos cómo nos manejamos.

Actualización: Fotos agregadas. 

lunes, 19 de septiembre de 2011

Israel - Día 12 - Salida

Fueron 11 días. Lo máximo que estaremos en un solo destino. Llegamos a conocer mucho. La verdad es que fue un tramo más que interesante.

Que disfrutamos más? Difícil de decir. De mi lado cada viaje con reseña histórica por parte de Moshe, particularmente Masada, Jersusalem y el Golam. Hubo otros momentos, pero esos me respondieron muchas intrigas.

La hospitalidad de los Cohan no tuvo precedente. Solo me quedan palabras de agradecimiento. Fueron geniales, graciosos y mucho más. No hubiera sido tan buen viaje sin ellos.

Y qué más? Reflexiones? Un quilombo Israel. A mi entender no hay salida al quilombo que viven. Todo está revuelto en los territorios disputados, y todos quieren un pedazo de Israel: Siria, Jordania, Líbano, Arabia y/o Egipto. Y cada uno tiene alguna razón. No se lo suficiente como para pararme de un lado u otro así que omitiré respuesta.

Volvería? Si. Viviría ahí: no se. Mucha religión para un ateo como yo. Muy poco lugar para el cuestionamiento al que yo estoy acostumbrado.





domingo, 18 de septiembre de 2011

Israel - Día 11 - Rosh Hanikra

La idea de hoy era ir bien al norte, casi al borde del Libano, a un Kibutz llamado Rosh Hanikra donde vive Shlomit, la hija de Moshé y Shoshana. 

Arrancamos el viaje solos y luego se nos unió otro auto formando un convoy de autos (íbamos nosotros cuatro en un auto, y en el otro iba Shahar y unos amigos); lo increíble fue que en llegar al borde de Israel solo tardamos dos horas y monedas, yendo desde el centro. Chiquito como Tucumán, según me dijeron. 

Arribamos a la pileta del Kibutz, porque allí estaban Shlomit y sus familia. El kibutz es un tipo de organización que existe desde antes de la creación del estado de Israel. Por lo que leí desde principio de siglo. Los Kibutz de Israel pasaron por varias etapas hasta transformarse en lo que hoy son, pero inicialmente respondían a ideas socialistas de organización, tratando de crear un nuevo tipo de sociedad, mas justa. El tema Kibutz es en si mismo un tema súper interesante y que merece un análisis más exhaustivo. Más información acá: http://es.wikipedia.org/wiki/Kibutz

En fin, vida piletera. 

Shlomit saludándonos desde la pile... qué mala vida!

Un servidor

Moshé pasándola de lo lindo con Shlomit y dos de sus nietos.

Una de las hijas de Shlomit (disculpen que no me acuerde su nombre, éramos muchos y encima ahora estoy solo como para preguntarle a Tam)

Shir y Agam
Baño refrescante y luego a las Grutas, donde teníamos entrada gratuita porque un compañero Kibutzero tenía un familiar que no nos cobraba la entrada. 

Las grutas son una atracción turistica que cobra magnitud desde lo histórico y desde lo geológico. Están al norte del Israel, a unos metros literalmente del Libano. Son túneles cavernosos creados por la acción del mar. Antes solo se lo podía acceder desde el lado del mar, pero hoy en día con un teleférico se puede llegar sin problema. Actualmente la explotación de esta atracción está a cargo del kibutz Rosh Hanikra, o sea que lo que sale de ahí es ingreso para mantener el kibutz. 

Ah, también solía pasar un tren de carga construido por los ingleses para conectar Israel con Estambul y otras ciudades. En el documental que te pasaban al inicio decían que lo habían construido para poder transportar soldados, pero todos sabemos para que sirven los trenes construidos por los ingleses en sus colonias: para acercar los recursos de cada colonia a los puertos más cercanos. 

Solo la China lo logra.
Subieron a las grutas con un paraguas para que no les joda el sol.

Zarpada vista. La foto no le hace justicia.

Shoshana y Tam, antes de entrar.

Momento Kodak

Pa´no olvidarse dónde fuimos.

Tam, Shosh y Shahar entrando a las grutas

El momento más aventurero de Tam. Primera y última vez cerca del agua :P

Shahar y Tam. Shir de fondo. 



Shahar, después no digas que no te gustan mis fotos!

Tam y yo

Mentí. Hubo otro momento donde se acercó al agua.

Eu.

El teleférico (cable rail)

Shahar

Tam y yo al borde del paraíso


Así era el agua en la grutas... y en el resto de Israel. Magia, no?

hay que recordar que estas grutas se hicieron a golpes de mar, durante miles de años. 


Salimos y nos fuimos derecho para lo de Shlomit a comer. Eramos una banda de gente, así que hay que destacar la labor de Shlomit preparando un montón de cosas sabrosas para agasajar a todos. Comimos de todo, en abundancia, como nos tienen acostumbrados aquí :)

Familia y amigos

Morrón amarillo con relleno de tomate relleno. Muy rico.




Pasamos un buen rato y luego, al rededor de las 5, emprendimos el regreso, pero no sin antes pasar por Haifa. Yo no se qué hubiera hecho sin las historias de Moshé. Lo que sabe de Israel es increíble, y complementa idealmente mis ganas de saber. 

Los Jardines de Baha'i
 Lo cuidan fieles de Baha'i que se ofrecen como voluntarios. A pesar de que no podíamos entrar se podía apreciar que eran hermosos.

Vista desde el Monte Carmel de la ciudad de Haifa. 

Qué carucha, china.

Más jardines... son inmensos.

Y nos vamos yendo...



A la noche, y no se cómo, nos fuimos a comer algo dulce a Max Brenner, un restaurante/chocolatería donde labura Shahar. Una locura. Shahar pidió unas degustaciones que incluían un poco de cad acosita que se vende ahí, además de unos shakes increíbles (Hoy picoteé algo, pero nada más. Así estará mi cuerpo).  Realmente no se puede describir lo rico que era TODO lo que probamos (Gracias Shahar por la atención. Inmejorable).

Se vienen las fiestas en Max Brenner

Pizza de Chocolate. Una bomba de sabor.
Se pegaba en el paladar y era  muy rica... vaya uno a creer. 
Degustación de chocolates varios.
Fondue de Marshmellows con chocolate...

Si, nos gustó la fondue.

El tazón ese era puro chocolate amargo. Una bomba.
Tam hoy obviamente anda con acidez...
(somos grandes, a no preocuparse)

El juego de las diferencias... 

Gracias Shahar por la onda. 

Hasta regalos hubo... Se pasó el chabón.
Un poco de mi propia medicina (en fotos espontaneas)
 a cargo de Shahar y la cámara vengadora. 
El carrito de Papá Noel en formato chocolatero.



Al rato nos fuimos rodando de vuelta pa' Kefar Saba :P