sábado, 17 de septiembre de 2011

Israel - Día 09 - Zefat

El día anterior, como recordarán (?), fuimos al norte de Israel, y de vuelta, Moshe y Shoshana nos dejaron en Zefat, donde nos encontrábamos con Lita, otra tía de Tam.

La experiencia Lita la dejo de lado hasta que Tam tenga ganas de escribir algo. Yo mantendré mi relato dentro de lo histórico/demográfico.

Zefat es una ciudad antigua, muy conocida por ser una ciudad religiosa. Camines por donde camines te encontrás con judíos religiosos, con su ropa negra, sus gorros, sus torás siempre-listas y sus miradas de rigor. Todos los que no sean parte de su forma de vida son extraños. Cultivamos miradas de lo más pintorescas.

Vista desde Zefat. Debajo se ve el cementerio donde hay muchos "sabios" enterrados. 
Caminar por las calles de Zefat por la noche es medio bajón. De día hay mas vida, dado que hay decenas de Art Galleries (pequeños locales donde cada artista expone sus reli obras con la esperanza de que algún turista le compre algo) en cada pasillo de la parte vieja de la ciudad, y hay un museo que conmemora el origen del pueblo. Pero de noche nada de eso está abierto, así que lo único que se ve son religiosos caminando o sentados en algún bar. Por lo general, cuando una pareja aparece, el hombre va por un lado y la mujer por otro.


Las minas van con peluca, polleras largas y con remeras (o lo que sea) de mangas largas. Ni te miran (todo un golpe a mi autoestima ;) ). Si te atienden en un comercio te tratan como el culo, tirándote las monedas del vuelto que corresponda.

Los chabones varían su look mucho. De negro a blanco. Kipas negras o blancas con bordados. Desde vestimenta normal hasta trajes negros con kipá mas sombrero. Barba todos. Las pelambres al costado de la cabeza la mayoría.

En referencia a Zefat como ciudad, su arquitectura es muy similar a la de Jerusalem, pero incluye otros elementos, como locales de ropa o de pierceing (aritos) que nada tienen que ver con el lugar. Nos sorprendió que coexistieran esos comercios y todos las sinagogas y sus religiosos, pero si, se toleran.

Zefat está en terrenos altos, y la vista es hermosa desde casi cualquier lugar. No hay mar, pero la montaña es igual de bonita.

Ahora pasemos a lo que hicimos, en vez de contar tantos detalles descriptivos de la propia ciudad.

Nos hospedamos en un hostel religioso donde antes se quedaba Lita. Ella lo eligió, así que confiamos en su elección. El lugar no era particularmente lindo, ni limpio, pero cumplió con el objetivo de dejarnos pasar la noche. Dormimos separados, en camas que hacían ruido y condicionaban cada movimiento. Imaginen el contexto: fuera de la habitación había una biblioteca llena de libros religiosos y el dueño del hostel era religioso como cualquier ortodoxo. A pesar de eso, que me incomodó bastante, el tipo fue buena onda, y hasta me hizo comentarios de Messi y "Ranaldo". Y me pidió que lo agregue al facebook.


Esta cama hacía ruido con el menor movimiento
Nos despertamos y nos fuimos a dar vueltas por la ciudad. Lleno de judíos ortodoxos yéndose a rezar por ahí. Muy pintoresco todo, al menos por un día.

Música en la calle
Desayunamos un yogur con unas facturas zafables y nos encontramos con Lita.

Lita y Tam charlando.

Tam y Lita en la calles de Zefat.
Seguimos recorriendo y fuimos a un museo que mostraba cómo se vivía en Zefat al principio del siglo 19. También visitamos varias sinagogas. No, no me cortaron nada.


Cúpula de la sinagoga que le copaba a Lita

Tam y Lita

En ese mueble empotrado estaba guardada la Torá. Solo para shabbat la sacabamn

En el museo

Máquina de escribir en hebreo, de no sé qué año

Pintura en el museo de la sinagoga que habíamos visitado antes

Zarpada vista
Almorzamos y nos fuimos a tomar el bondi. Man, 4 horas de viaje en un colectivo lleno de religiosos. A mi me dio julepe. Sé que no era terrible, pero no eran religiosos cualquiera. Eran súper-súper ortodoxos.


Vista desde el bar donde almorzamos.
Nos cuidamos de no tocarnos mucho y logramos llegar sanos y salvos a nuestra hogareña Kefar Saba en solo 4 horitas gracias a la onda del chofer y de una de las pasajeras que nos indicó cómo hacer combinación de colectivos. Al cruzar la calle nos grito: "dale". Se dan cuenta al toque de que somos argentos.

Llegamos y Tam se fue a encontrar con Pati y yo me quedé descansando. Linda ciudad, pero para pasar el día y nada mas.

Tam con Pati y Silvia (creo)

Si, se exporta a Mercedes Sosa. 
Durante 11 días estas calles significaron hogar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario